ARTÍCULO

Agujeros que dejó la crisis del ladrillo

Los vecinos urgen el desbroce de las parcelas y sugieren usos temporales para las de titularidad municipal | El Ayuntamiento «prioriza» la construcción en los solares abandonados

CECILIA PÉREZ OVIEDO.
Miércoles, 2 enero 2019, 01:37

Entre el barrio de La Florida y Las Campas se acumulan un total de 44 solares vacíos y comidos por la maleza. En el otro punto de la ciudad, en Ventanielles, descansan los restos abandonados de lo que pudo ser el vivero de empresas tecnológicas de la ciudad, salvando las distancias claro está. En pleno casco histórico más maleza se apodera del solar del Martillo de Santa Ana y en el barrio de Fozaneldi un terreno en medio de la plaza Europa lleva decenas de años de abandono. La crisis de la construcción dejó muchos huecos vacíos en la ciudad. Terrenos privados, propiedad de bancos o de constructoras que se atragantaron o ahogaron con la crisis del ladrillo, pero también de titularidad municipal que sucumben al abandono.

«En La Florida hay catorce solares en mal estado y tres son del Ayuntamiento pero nadie hace nada, nadie los limplia. Solo hace poco sanearon dos parcelas pero ahí se acabó todo», se lamenta Emilio Peña, presidente de la asociación de vecinos del barrio.

La ristra de solares abandonados continúa en dirección a Las Campas. «Aquí hay otros treinta que pertenecen al fallido proyecto de construcción de 2.212 viviendas de Las Campas-Paniceres». Terrenos abandonados en los que el tiempo ha dejado que la maleza campe a sus anchas. «Esto se ha convertido en refugio de jabalíes», señala Peña.

Los vecinos de la zona reclaman medidas. La más apremiante la limpieza de los solares. «Si son municipales que lo haga el Ayuntamiento y si no lo son que obliguen a sus propietarios a hacerlo», proponen desde La Florida. También que se les den usos temporales mientras se llega a una solución. «Hemos pedido que al menos, los terrenos que son del Ayuntamiento, puedan revertir en el uso para el ciudadano creando un minicampo de fútbol», ejemplifica el líder vecinal de La Florida.

El Ayuntamiento no es ajeno a esta realidad y en algunos puntos de la ciudad ya ha empezado a tomar medidas, la más reciente en Prados de la Fuente. La concejalía de Urbanismo anunció que multará a los propietarios de dos parcelas en esta zona con cuantías de entre 6.500 y 8.000 euros si no adecentan los terrenos cuyo mal estado ha provocado un foco de insalubridad y las quejas de los vecinos. En los terrenos, próximos al que ocupa el fallido spa del Naranco, los arquitectos municipales han detectado maleza, plumero de la Pampa y hasta agua estancada.

El agua también se estanca cuando llueve en el solar que pretendía albergar el vivero de empresas tecnológicas de Ventanielles que, en 2015, quedó en agua de borrajas tras la paralización de las obras. Un solar inmerso en un litigio cuyo último capítulo pasar porque la constructora Los Álamos reclama al Ayuntamiento el pago de 113.000 euros por los gastos en los que incurrió la empresa desde la paralización de los trabajos hasta que se aprobó la resolución del contrato.

Parado en el tiempo se encuentra también el ‘martillo’ de Santa Ana, en concreto más de treinta años tras la intención, en 1981, del Arzobispado de construir un edificio de servicios múltiples y que retomó de nuevo este pasado verano pendiente aún de saber si se adapta a la normativa vigente y del recelo con que lo mira el Ayuntamiento más a favor de usos temporales como propuso la asociación Oviedo Redondo entre las que incluyó la creación de un parque «para esparcimiento de los vecinos». De momento, ni una ni otra opción se ha materializado y el solar continúa abandonado en el corazón del casco histórico de la ciudad.

Postigo Bajo o Fozaneldi son otros de los puntos de la ciudad donde se localizan terrenos sin uso a pesar que desde la concejalía de Urbanismo se asegura que en la ciudad «se recupera el sector de la construcción». El concejal del ramo, Ignacio Fernández del Páramo señala que en la actualidad se otorgan «más de 300 licencias de vivienda al año» frente a las 70 que se concedieron cada ejercicio entre los años 2013 y 2015. Además, desde Urbanismo resaltan el compromiso por parte de las empresas constructoras por «priorizar la construcción en los solares que han quedado abandonados en el interior de la ciudad». El más relevante, el reflote del proyecto de El Vasco tras casi seis años desde la paralización de las obras promovidas por Jovellanos XXI (luego Vasco XXI) en el solar.

FUENTE: El Comercio.

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