ARTÍCULO

AVERÍAS

Dicen los reparadores que no se rompen más las cosas en un edificio que en cualquier otro sitio. Como administradores de fincas nos cuesta creerlo, pero ellos son los que entienden, así que será verdad.

El caso es que muchas veces, muchas más de las que nos gustaría, nos encontramos con una avería y no sabemos qué hacer. El cabreo, la urgencia, la preocupación por lo que nos puede costar… suelen unirse para que no pensemos con claridad.

         La teoría, como siempre, es sencillísima:

         1 – Localizar el origen de la avería.

         2 – Determinar a quién corresponde la reparación.

         3 – Reparar el origen y los daños ocasionados si los hubiera.

Pues bien, estos tres pasos en ocasiones pueden dilatarse años. ¿Y cuál es nuestro consejo para no llegar a este punto? En primer lugar informe a la compañía aseguradora (cuando corresponda) con la que tenga contratada la póliza de su propiedad, en caso de disponer de este servicio. Enviarán a un perito para determinar las causas y, además de quedar constancia por si hubiera problemas en su resolución, deberán aportarle el diagnóstico de un profesional cualificado.

Le recomendamos también que se ponga en contacto con sus administradores y les comunique el problema. Le confirmamos que los administradores no somos más listos que nadie, pero como dedicamos la mayor parte de nuestra jornada laboral a atender estos casos, algo se aprende. En ocasiones ese algo puede ser la diferencia entre solucionar el problema o que este se alargue innecesariamente.

         El administrador le asesorará en la gestión de la situación. Conoce el edificio, lo que puede arrojar luz sobre el origen del problema y, por tanto, saber por dónde empezar. Tiene acceso al histórico de averías, lo que podría ofrecer una perspectiva general y saber si la incidencia tiene relación con otras. Conoce las coberturas incluidas en la póliza del seguro comunitario (y las que suelen tener las de las viviendas) y trata con las compañías aseguradoras a diario. Puede mediar entre propietarios en aquellos casos en que uno haya originado daños a otro, etcétera.

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